Autora original:
force_oblique
Traducción:
dryadeh
Titulo: A Shell Running On Hope
Summary: “No me digas que te importa. No me digas que no quieres ir al infierno. No me digas que no mereces ir allí. ¡Demuéstramelo!”
Género: Angst/violence
Rating: T
Advertencias: spoilers del 3x09
Link al fic original: A Shell Running on Hope
Nota: El fic contiene una canción llamada It's not me de Three Doors Down, también la he traducido.
¿Qué os ha parecido? Me gustó muchísimo. No sé puede clasificar exactamente como het pero tiene un regusto Dean/Ruby que me ha encantado, cómo ha manejado a los personajes, la situación...y sobre todo esa frase final ^^ Como siempre, le traduciré los comentarios a la autora, que además es encantandora :) Gracias de antemano y espero que os guste ^^
Traducción:
Titulo: A Shell Running On Hope
Summary: “No me digas que te importa. No me digas que no quieres ir al infierno. No me digas que no mereces ir allí. ¡Demuéstramelo!”
Género: Angst/violence
Rating: T
Advertencias: spoilers del 3x09
Link al fic original: A Shell Running on Hope
Nota: El fic contiene una canción llamada It's not me de Three Doors Down, también la he traducido.
A shell running on Hope
{Mirando atrás, al principio de todo esto
y cómo era la vida.
Sólo tú y yo, y el amor y nuestros amigos
viviendo la vida como un océano.
viviendo la vida como un océano.
Ahora la corriente me vence,
es más difícil respirar.
es más difícil respirar.
No duraré mucho, me estaré hundiendo.}
Todo empieza así. Los dos encerrados en una habitación… Hasta que él la empuja. Demasiado lejos.
Los ojos de Dean se abren mucho, como estanques de miedo líquido, tan embriagadores como la muerte. Su corazón late deprisa dentro su pecho, su cuerpo entero temblando.
La mano de Ruby estaba cerrada en torno a su cuello, haciéndole sentir su calidez en la piel. Sus labios casi tocándose, Ruby robándole su delicioso aroma.
Ella era fuerte.
Más fuerte de lo que él nunca fue. Más fuerte de lo que posiblemente él nunca sería, por eso no podía defenderse. Pero ella quería que se defendiera, necesitaba que se defendiera.
Rugir, gritar, intentar arañarla, golpearla.
Hacer algo. Demostrarle que le importarla.
Demostrarle que le importa vivir o morir. Demostrarle, probarle, que la vida le era preciada. Que significaba algo para él.
“Demuéstramelo” le susurra a la oreja, y Ruby sabe que él la entiende porque Dean Winchester, como humano, es muchas cosas. Pero estúpido no es ninguna de ellas.
Le empuja más fuerte contra la pared, sus caderas casi rozándose, y puede sentirlo vibrando bajo su tacto. Su respiración sale con dificultad del fondo de su garganta y por un segundo Dean cierra los ojos.
Probablemente fue sólo un parpadeo pero Ruby lo siente como una vida entera.
Aún una vida entera no era suficiente para ella, pero sería suficiente para él.
Toma aire intentando contenerse y es con esfuerzo que sus palabras salen. Está sorprendida de que no suenen amortiguadas.
“¿Es esto lo que quieres?¿Realmente quieres morir? ¿Así? Es el camino fácil, ¿verdad?”.
Dean abre los ojos. Ella le suelta y le da la espalda, pero puede sentirlo mirándola.
Sus palabras son sólo ligeramente duras, pero por dentro se siente colérica y eso es inquietante.
No debería permitir que él la afectara así. Pero al mismo tiempo es tranquilizador.
Le hace creer que todavía hay humanidad en ella, al perder la calma así, pero quizás es lo que quiere creer. Tal vez es la prueba de que es realmente un demonio, con su naturaleza adulterada, no obstante.
Ruby cierra los ojos –la ira es lo que los humanos y los demonios tienen en común, lo que los conecta y tal vez es una broma de Dios.
Cuando vuelve a abrir los ojos, están negros. El color de la condenación.
{Puedes salvarme de esto.
No es mi hora,
no me estoy yendo.
no me estoy yendo.
Hay un miedo en mi
que no estoy mostrando.
que no estoy mostrando.
Podría ser mi final
y el de todo lo que conozco.}
y el de todo lo que conozco.}
Dean aún está respirando entrecortadamente, y patético como es a sus ojos de demonio, al menos está vivo, que es más de lo que ella puede decir de sí misma.
¿Cómo puede una demonio tan poderosa como ella estar celosa de un humano imperfecto y débil como él?
Ese pensamiento es irritante y Ruby se aprieta las sienes con las manos.
Ella quiere plantarlo en él, en su estómago, en su corazón, donde reside su enferma y desagradecida humanidad, pero se contiene.
De repente, mientras le está dando la espalda, Dean la golpea. Tal vez es una silla, quizás un taburete, pero todo lo que Ruby sabe es que es madera sólida que se desmenuza contra su cuerpo. No está cerca de dolerle tanto como debería, pero quizás sea porque está muy excitada otra vez.
¡Ahí está!
Su humanidad. Está luchando…
Cuando se vuelve para mirarla, Ruby se pregunta si Dean podrá detectar la esperanza en la oscuridad de sus ojos. La esperanza es un sentimiento inusual para un demonio y Ruby se pregunta si realmente se lo puede reconocer a sí misma.
“¡Ese es mi chico! Toda una estrella” exclama.
“No me llames eso. No soy un chico. ¡Y estoy tan seguro como en el infierno de que no soy tu chico!” bromea él y Ruby sabe que está despertando recuerdos de su padre que él no quiere que reaparezcan porque es muy doloroso.
¿No era “chico” lo que le llamaba su padre cuando estaba decepcionado o cuando le presionaba?
Una risita escapa de los labios de Ruby.
“Sabes, Dean, no deberías usar expresiones como ‘en el infierno’. Al menos no todavía. No sabes nada del infierno…aún “, le regaña ella.
“Sé que es de donde vienes tú, así que no puede ser muy bonito” le responde él, su lastimoso intento de dañarla errado.
“No, no lo es”, le concede Ruby, y sabe que ahora es su turno, “Pareces tan entusiasmado con ir allí. Sólo te quedan un par de meses y no haces nada para pararlo, por encontrar una manera de salir de esto. ¿Por qué?” le pregunta.
La mano de Dean se cierra en torno a una pata rota de la silla e intenta golpear a Ruby. Pero ella atrapa su improvisado palo en el aire, antes de que tenga la oportunidad de usarlo contra ella y empuja a Dean de nuevo contra la pared.
“¡No quiero ir al infierno! ¡No merezco ir al infierno!”.
{Miro adelante, hacia los planes que hicimos
y los sueños que teníamos.
Estoy en un mundo que intenta llevárselos,
oh, pero estoy intentando traerlos de vuelta.
y los sueños que teníamos.
Estoy en un mundo que intenta llevárselos,
oh, pero estoy intentando traerlos de vuelta.
Todo este tiempo he estado ciego para entender
qué debería importarme.
qué debería importarme.
Mi amiga, esta vida que vivimos,
no es lo que tenemos, es lo que creemos.}
no es lo que tenemos, es lo que creemos.}
“¿Entonces qué estás haciendo?” le interroga, sus ojos negros quemándole. Ruby se acerca y le es fácil dominarle y agarrarle por la garganta. “Me haces enfadar. Y eso no me gusta”, Ruby frunce el ceño.”¿Sabes cuánto he sacrificado? ¿Sabes como me sentí cuando morí?
¿Cuándo estaba saliendo de este mundo como si toda mi existencia, todo lo que tenía en él, no importara?”
“¿Sabes cómo es sentir que no puedes llorar? Ni por tu muerte, ni por tu vida, ni por las personas que quisiste…
{Y los sueños que teníamos.
Estoy en un mundo que intenta llevárselos,
oh, pero estoy intentando traerlos de vuelta.
Estoy en un mundo que intenta llevárselos,
oh, pero estoy intentando traerlos de vuelta.
Todo este tiempo he estado ciego para entender
qué debería importarme.
qué debería importarme.
Mi amiga, esta vida que vivimos,
no es lo que tenemos, es lo que creemos.}
no es lo que tenemos, es lo que creemos.}
Es como sacarte el corazón tan repentinamente que todas tus venas y ligamentos están desgarrados, destrozados, tan duramente que te vuelves insensible al dolor. El sufrimiento es tan terrible que estás congelado.
Ni siquiera puedes llorar. Las lágrimas están dentro de ti pero no puedes sacarlas fuera. En lugar de eso se solidifican y se vuelven piedra hasta que estás tan agarrotado como muerto estás en la tierra”.
Ruby puede sentir la inundación ahora, intentando escapar de sus ojos, pero parpadea esperando que ninguna solitaria gota de veneno negro tinta a las que llama lágrimas se le escurra por las mejillas.
Es mejor así.
“¿Sabes qué se siente, Dean? ¿Sabes qué se siente en el infierno? Y no me refiero a un momento, como cuando pierdes los últimos “Mars” en una máquina expendedora. Me refiero a todo el puto tiempo. A toda la eternidad”.
“Y gritarás y te retorcerás y preguntarás cada día, ‘¿ha terminado ya?’. ¡Pero nunca termina!.
Nadie sabe lo que es la ‘eternidad’. Pero yo lo sé. ¡Es cada día en el infierno!”.
Ruby no se ha dado cuenta de que está apretando a Dean con tanta fuerza que le está ahogando. Su cara se está volviendo roja, gotas de sudor por su frente, las venas marcándose bajo su piel a lo largo de las sienes y el cuello. Ruby afloja el apretón permitiéndole respirar y él lo hace. Con profundas, largas y ruidosas inspiraciones, Dean intenta volver a respirar a un ritmo normal.
“Cada día en el infierno” repite ella, “Así que no me digas que conoces el infierno, ¡no actúes como si no te preocupara, como si fueras moralmente superior conmigo!
Porque yo lo conozco, ¿me has oído? He estado allí. Vendí mi alma como tú lo hiciste. Sólo me defendía. ¡Y me importó, maldita sea! ¿Y a ti?”.
Ruby grita y siente como si su cuerpo, su cáscara humana fuera salírsele debido a la tensión y a la intensidad de sus sentimientos. Los cuerpos humanos no están diseñados para resistir la ira de un demonio o una posesión, o incluso el infierno, y Dean debía saberlo.
“No me digas que te importa. No me digas que no quieres ir al infierno. No me digas que no mereces ir allí. ¡Demuéstramelo!” Ruby le golpea con fuerza, pero no lo suficientemente para dejarle inconsciente.
{Puedes salvarme de esto.
No es mi hora,
no me estoy yendo.
no me estoy yendo.
Hay un miedo en mi
que no estoy mostrando.
que no estoy mostrando.
Podría ser mi final
y el de todo lo que conozco.}
y el de todo lo que conozco.}
“Demuéstrame que importas. Demuéstrame que valoras tu vida. Que amas tu vida, a tu hermano. ¡Que te gusta la comida, el sol, la música y hacer el amor!”
Y Ruby le golpea de nuevo, pero esta vez él se defiende. Intenta pararla antes de que lo golpeé y lo consigue.
“No actúes como si hubieras tirado la toalla. ¡Todavía no has perdido! No hasta que Lucifer venga a llevarte y te arrastre hacia el infierno pateando y gritando.
No estás derrotado.
No actúes como si no hubiera esperanza, porque la hay. He aguantado guiada por la esperanza durante siglos, por toda la eternidad y un día. El día que escapé. Porque me preocupa. ¡Porque me importa, maldita sea!”
Dean se las arregla para pegarle. Le golpea en la cara hasta que Ruby siente la nariz rota y la sangre en sus labios. Prueba su sabor y es lo más cerca de sentirse ‘viva’ que volverá a experimentar jamás.
Simplemente una cáscara prestada, una vida robada, una asquerosa sustituta, pero es todo lo que tiene. Y cuando el último golpe de Dean –antes de apagarse –los arroja a ambos en las raídas sábanas de la cama, Ruby se echa a reír histéricamente mientras él gime.
“Eres una zorra”, le dice Dean, sin mirarla.
Ruby no le está mirando, pero reconoce una sonrisa cuando la oye.
“Mejor aún. Un demonio. Pero tú aún no lo eres. Todavía eres humano y no quieres terminar como yo. Ni siquiera yo quiero terminar como yo. ¿De acuerdo?”, su voz es más una orden que una petición.
“De acuerdo”, pronuncia Dean.
Y en ese momento Ruby siente como si su corazón prestado hubiera empezado a latir otra vez.
{Quizás haya más cosas de las que crees,
quizás haya más cosas de las que ves.
quizás haya más cosas de las que ves.
No es mi hora,
no me estoy yendo.
no me estoy yendo.
Hay un miedo en mi
que no estoy mostrando.
que no estoy mostrando.
Podría ser mi final
y el de todo lo que conozco.
y el de todo lo que conozco.
No me iré.}
¿Qué os ha parecido? Me gustó muchísimo. No sé puede clasificar exactamente como het pero tiene un regusto Dean/Ruby que me ha encantado, cómo ha manejado a los personajes, la situación...y sobre todo esa frase final ^^ Como siempre, le traduciré los comentarios a la autora, que además es encantandora :) Gracias de antemano y espero que os guste ^^
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