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How to disappear Completely (and never be found)
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| Emisor, código, mensaje, receptor |
[Sep. 25th, 2006|03:48 pm] |
[Post-it en la puerta de la habitación. Galicia]
Anoche sentí tus caricias desde la ventana. He salido a nadar. C. |
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| Declaración de amor truncada. |
[Sep. 25th, 2006|02:17 pm] |
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[Papel arrugado encontrado en una papelera de hotel. Galicia.]
Entonces era mirarte mientras respirabas pesadamente, observar tu pecho firme y desnudo moverse de forma cadenciosa. La felicidad era mirarte, podía tocarla con cada dedo de mi mano.
Esta noche he abierto los ojos. He tenido como un suspiro de mí mismo, he sentido una necesidad inexplicable de pasear sobre toda tu piel, de comprobar que aún eras un ser tangible. En la falsa omnisciencia del sueño, se explicaban todas mis posibles realidades, pero ninguna tan auténtica como la que me brindaba tu mano reposando delicada en el espacio que separa tu cabeza de la mía. He intentado aprehender la madrugada con tu cuerpo, he salido a tomar el fresco. Entonces he comprendido. No debía tocarte, no debía alterar el suave halo de felicidad que irradiabas ingenuamente, sólo observarte y tratar de prolongar este momento para siempre, grabar a fuego el cuadro en mi memoria.
............................................................
Tercer cigarrillo del insomnio. Buddy no desesperaba, prefería tomarse con calma la angustia que amenazaba con cercenarle el cuello y las sábanas. Aceptaba la fatalidad de la falta de sueño de la misma forma en que no podía deshacerse de sus canas, o incluso de sus uñas, su pelo.
Sentía este pequeño respiro en la costa gallega como una tregua al cansancio, a la falta de ganas. La costumbre que airosamente evitamos es capaz de traspasar barreras invisibles, pudre todo lo que toca. Pero ahora podía respirar con sosiego, los minutos pasaban lentamente, y en el fondo eso era una delicia, poder dejar pasar el tiempo sin necesidad de pensar en compromisos, quería alargar todo lo posible esta pequeña sensación de irrealidad, de sueño en una mente narcolépsica. Notaba que esto que sentía estaba muy cercano a lo que llamamos felicidad, pero no quería darle un nombre. Y a la vez notaba una pequeña morriña retrospectiva en futuro perfecto, sabía que ese momento no duraría eternamente, por lo que la urgencia de inmortalizarlo se abrió paso en su mente como una flor filmada en el momento de la eclosión. Cogió un papel inservible, y un boli.
La magia de ese momento desapareció al tacto del papel, y ahogó un suspiro al volver al lecho y recordar sus futuras obligaciones y sus actuales preocupaciones. Pero aquí y ahora, sólo exisitían Clarisse y la lluvia que acariciaba la ventana... |
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| Sueños... |
[Sep. 22nd, 2006|07:50 pm] |
| [ | Current Mood |
| | discontent | ] | Joder Buddy, joder… ¿qué has hecho para meterte en esto? Nunca has tenido muchas luces, pero siempre has sabido ver llegar los golpes, pero esta vez…¿y Clarisse que coño hace con una pistola? ¡NO! Esto no puede ser real, ¡no es real! Sólo es otro sueño etílico, otra jugada de la conciencia diciéndome que hice mal dejándola tirada como a una perra, robándola… y que aun la sigo queriendo, si…esto sólo es…una pesadilla… Una mueca en forma de sonrisa dibujo su cara, abrió los ojos y no la vió, realmente no veía nada, tenia los músculos de los brazos entumecidos por culpa de las cuerdas que se los sujetaban a la espalda. No era un sueño. Una dura bota militar se estrelló contra su cabeza. De nuevo a dormir y a pensar en ella. Cuando la luz le despertó estaba desnudo sentado en una fría silla de metal, las cuerdas de sus manos habían pasado a su pies y sus muñecas estaban rodeadas de un fino alambré que no dejaba de clavársele cada vez que se movía. - ¡Qué cabrones tan listos!- se dijo, notaba sangre reseca sobre su cara, y la cabeza le iba a reventar. En la habitación no había nada ni nadie a excepción de su “jaula”, una silla y una mesa llena cuchillas y agujas. Sabía lo que le esperaba…entonces la puerta se abrió, pero no fue ella que la entró, sino aquel tipo horrendo con aliento de cebolla. |
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| Clarisse |
[Sep. 6th, 2006|09:48 pm] |
Joder... Es la única palabra que tenía en la mente cuando El Gordo me llamó a su despacho y me dijo que ya teníamos al pichón que habían salido a cazar y mandó que me llevaran al sótano a vigilarlo mientras dormía.
Joder... Buddy, joder, joder, joder...
¿Por qué tenía que ser Buddy? Joder...
Respiré profundamente, acerqué una silla totalmente desvencijada y me senté junto a él observando como tantas otras veces su sueño. Se agitaba en una horrible pesadilla lo cual no me preocupaba, era habitual en él.
Joder, Buddy... ¿Cómo te has metido en este lío? Saqué el revólver aunque ya sabía que sería incapaz de usarlo. Y sin embargo... nadie se merecía más que lo usara que él. Maldito Buddy, tenías que venir a joderme incluso ahora, ¿no? ¿No tenías suficiente con abandonarme y dejarme enredando las sábanas para recordar tus brazos cada noche? ¿No tenías suficiente con robarme los ahorros con los que iba a comprarme la casita en el sur? No, claro, no era suficiente. Tienes que aparecer ahora metido en un lío del que no podré sacarte esta vez. Y ya que te vas a hacer matar, que sea delante de mí... Sólo espero que no me toque a mí despacharte. Porque no creas que vas a salir de esta, Buddy, te has metido en todo el meollo esta vez. No tengo ni idea de qué es lo que le has hecho al Gordo, pero no te perdonará. No después de todo el despliegue que ha hecho para cazarte...
De repente su cara reflejó un rictus de angustia y comenzó a gritar. Sus gritos resonaron por las paredes del sótano rebotando una y otra y otra vez hasta que de golpe abrió los ojos en total tensión. Un instante tardó en darse cuenta de que algo pasaba. Lo mismo que tardé yo en quitarle el seguro al revólver y apuntarlo hacia su cabeza fingiendo toda la firmeza que no tenía. Me miró y sus siempre tristes ojos reflejaron terror, resignación e incredulidad a partes iguales. Pobre Buddy... Un momento estás borracho en una habitación de hotel y al siguiente tirado sobre la dura piedra con la mujer a la que abandonaste apuntándote con una pistola... Sí, es normal que estés impresionado. Es normal que pongas los ojos en blanco y te desvanezcas. Es normal que tu cerebro no quiera saber nada del tema y se largue de paseo un rato.
Esto no es parte de tu sueño, Buddy. ¿Y por qué antes de caer en la oscuridad del subconsciente tuviste que susurrar mi nombre con el mismo maldito tono de voz que usabas para decirme que me amabas sin tener que humillarte diciéndolo?
Joder, Buddy... joder... |
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| La densa materia de que están hechos los sueños. |
[Sep. 5th, 2006|05:48 pm] |
| [ | Current Mood |
| | creative | ] |
| [ | Current Music |
| | Analyse - Thom Yorke | ] | En ocasiones, al levantarnos por la mañanas, una sucia costra de desasosiego nos cubre los ojos. Podemos intentar lavarla, arrancarla a pedazos, pero es tal su viscosidad que nos persigue durante el resto del día; dejamos sus huellas por doquier, en los cafés que tomamos con los amigos, en los labios de las personas que besamos. Se va diluyendo, como melaza en agua, a lo largo del día, pero siempre queda un poso indisoluble al llegar la noche, un poso que solamente puede ser extirpado de forma definitiva con ciertos discos, ciertas sitaciones. Así, nos arrojamos en brazos de Thom Yorke o Pink Floyd o Lucía, suplicando compresión y silencios en 2/4, o caricias y descanso.
Esta espesa sinrazón tiene su origen en el oscuro habitáculo del que proceden los sueños, las pesadillas. Ese mismo habitáculo en el que despertamos en sueños gritando, para encontrar solamente caras en relieve en la pared, gritos resonando en los pasillos. Sólo entonces despertamos de nuevo, esta vez de verdad, pero ella no está en la cama. Somos presas del pánico, y somos presas frágiles, con vocación de ser atrapados sin esfuerzo. Nosotros fabricamos nuestras trampas, y caemos en ellas tan dulcemente... Nuestros sueños se fabrican con la materia desechada de nuestro no-yo, recogida por nuestro subconsciente y reordenada para no volvernos locos. Pero en ocasiones, la realidad que nos rodea puede ser tan absurda que no sea posible encontrar una escapatoria manteniendo nuestra cordura y nuestra integridad física, todo atado, empaquetado y en orden. En esas ocasiones es siempre mejor imitar a los suicidas pidiendo morfina y besar la punta del cañón de la pistola que nos sacará de este absurdo inmundo. O recurrir a los barbitúricos o a los tranquilizantes, las adorables drogas que nos sacan en brazos alados de nuestra vida cruel, nuestro no-sueño desolado.
Algo así debió pensar Buddy justo antes de caer en estado incosciente de nuevo cuando abrió los ojos con la bovina resignación de quien oye un seguro de pistola chasquear en su sien y vió los frios ojos verdes que le miraban son dureza. Así que esto era la vida real y no el sueño reparador, los ojos que le negaban, que amenazaban con borrarle de un plumazo (y sabe Dios por qué no lo había hecho aún) eran los de Clarisse. |
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| (no subject) |
[Sep. 4th, 2006|09:41 pm] |
Y allí estaba. Sentado en la cama de la habitación de enfrente a la que le correspondería si hubiera seguido las órdenes que le habían dado y esperando sin saber qué era exactamente lo que tendría que pasar para que sus expectativas de aventura fueran plenamente satisfechas.
Volvió a mirar por la vieja mirilla que tenía la puerta y desde la que veía perfectamente la puerta de la habitación 102. No le había sido difícil convencer a la amorosa parejita para que ocuparan su lugar tras asegurarles que él estaría cerca por si pasaba algo, y cuando se habían despedido de él en el pasillo ya sentían el peso áspero de la ropa que sobra cuando la piel ansía caricias, no habían ni cerrado la puerta y ya se estaban desnudando.
Seguro de que nadie le había visto entrar en la habitación se sentía mucho más tranquilo y dispuesto a descubrir quién y por qué le habían preparado lo que él consideraba algún tipo de encerrona. Hacía mucho tiempo que ya había ajustado todas sus cuentas y la única persona a quién debía algo era su casero... Y Clarisse, claro, a quien le debía muchas noches en vela y muchas almohadas empapadas en sudor y lágrimas a partes iguales.
Oyó ruidos en el pasillo y se levantó de la cama como un resorte para mirar por ese agujerito que era una ventanita al que debía haber sido su destino. Una mujer vestida totalmente de cuero negro con unas largas uñas amarillas llamaba a la puerta de enfrente. El chaval abrió la puerta con una sábana enredada en la cintura y tras echarle un vistazo a la mujer volvió a entrar y salió enseguida con el maletín en la mano. Sin ningún intercambio de palabras ella cogió el maletín y desapareció rápidamente por el pasillo.
Volvió a sentarse en la cama sin entender nada. ¿Dónde estaba ese montón de matones lleno de tatuajes y cadenas que había imaginado iban a tenderle una emboscada? ¿Realmente todo había sido fruto de su paranoica mente de ex-espía fracasado? En cierta forma estaba incluso decepcionado de que todo hubiera sido al final tan fácil como parecía.
Bajó al bar del hotel y empezó a beber hasta que el camarero amablemente con un empujoncito le despertó, se había dormido encima de la barra hacía un par de horas, le explicó, y ahora tenían que cerrar ya. El joven le ayudó a entrar en el ascensor y tras asegurarse de que podría llegar solo hasta su habitación volvió para acabar de recoger el bar.
Penosamente se arrastró hasta su cama y cerró la puerta con llave antes de caer al suelo mareado. - ¿Qué me pasa?- musitó en voz muy baja. Los ojos le pesaban como si le colgaran ladrillos de los párpados, eso no era una borrachera normal, de eso estaba seguro. No pudo plantearse nada más antes de caer en un sueño profundo.
"Me abría paso a través de una niebla espesa hasta que llegué a una puerta de piedra. Allí estaba el tipejo del bar que me había metido en este lío... quería pegarle, partirle esa fea nariz a rodillazos, pero no podía hacer otra cosa que mirarle con una sonrisa estúpida que era incapaz de borrarme de la cara. Me abrió la puerta mientras escupía algo que lo mismo podría ser un saludo que una despedida y pasé al otro lado. Estaba oscuro pero aún así podía darme cuenta de que era una estancia enorme. El eco de mis pasos resonaba en la dura piedra aunque al mirar hacia mis pies descubrí que estaba descalzo, dos pasos más y mi ropa cambió lentamente. Ahora llevaba un fresco atuendo ibicenco del blanco más inmaculado que cualquier novia pudiera desear para su boda. Un extraño ruido chirriante llamó mi atención al fondo de la sala. Divisé una luz, un único foco que cenital iluminaba una jaula de hierro totalmente oxidada. Un tenue olor a azufre empezó a meterse por mis orificios nasales y a colarse entre los huecos de mi cerebro. Cuando me acerqué a la jaula descubrí una figura sentada dentro. Era una mujer, el pelo suelto y despeinado le tapaba la cara pero pude ver que estaba desnuda, me acerqué más y vi que también estaba sucia, llena de grasa como si se hubiera limpiado las manos en su propio cuerpo, algunos moratones se confundían con la suciedad y quedaba claro que el ruido lo provocaba ella. Tenía una caja de cartón al lado y cada poco alargaba la mano hacia ella y cogía algo que parecía introducirse en la boca. Cada vez que hacía eso el ruido se incrementaba. Llegué por fin hasta ella y toqué con mucho cuidado los barrotes. Levantó la cabeza y no pude evitar que el escalofrío que recorrió toda mi espalda me tirara al suelo de rodillas. Clarisse... La sangre le caía entre los labios, tan espesa que parecía negra, hasta formar un charquito en el suelo y esos ojos que tantas veces me habían acompañado en mis pesadillas ahora estaban llenos de ellas. Pareció reconocerme y empezó a sonreír con dulzura... pero de repente su sonrisa se convirtió en una risa macabra acompañada de estertores y convulsiones en todo su cuerpo, al abrir la boca vi, por fin, lo que provocaba ese horrible ruido... pues incluso mientras reía sin parar no había parado de masticar... tornillos... Alargó su mano hacia mí mientras su risa se transformaba en ruidos de asfixia y de repente mi inmaculado atuendo se volvio completamente rojo."
Despertó entre sudores y aún pudo oír el eco de sus últimos gritos rebotando por las paredes. ¿Dónde estaba? Esta no era la habitación del hotel... El sonido del seguro de un revólver sonó cerca, demasiado cerca, de su cabeza en la oscuridad. |
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| Tarifas |
[Sep. 4th, 2006|02:13 am] |
| [ | Current Music |
| | Andy, you're a Star - the killers | ] | El tren bramaba como una criatura fabulosa. Las drogas empezaban a hacer efecto y el dolor de cabeza se difuminaba en la mañana lavada.
Cuando entró en el vagón, estaba prácticamente vacío. Sólo unos cuchicheos y unas risas ahogadas le hicieron detener su mirada, cargada de censura (pero no, era más bien una censura amoral, laica, un reproche rencoroso al margen de su educación o sus creencias, rayano en la envidia y en el deseo de una menor capacidad de análisis a cambio de una mente pasional, desinhibida) en una pareja con una edad corporal muy probablemente por debajo de la mental, que por lo visto, desarrollaban sus conocimientos en sexualidad al amparo de la efímera soledad que ofrecía el vagón vacío. "Bien, siento arruinar la fiesta" se dijo con un sonrisa torcida, mientras dirigía sus pasos al punto diametralmente opuesto del vagón.
La Punta...Repasó mentalmente de nuevo las concisas -eso creía recordar- instrucciones que le habían sido dadas. Mientras el tren arrancaba, el paisaje empezó a desfilar ante él a saltos, como fotogramas de una película mal montada. Sintió algo de vértigo, por lo que cerró los ojos y se acomodó en su asiento mientras ponía en orden sus pensamientos. "Ordenar las órdenes", menudas ideas se pueden generar aleatoriamente en una mente enferma y cansada. Se sintió un poco mejor después de haberse tomado el pelo a sí mismo y comenzó: En primer lugar debía registrarse en el hotel Punta Sur ("Qué desmesurado alarde de imaginación por parte del hotel", pensó; se estaba poniendo de buen humor, y eso le hacía pensar con mayor claridad). Debía registrarse con un nombre falso, de forma que le darían la habitación 102. Allí debía esperar a que alguien le viniese a buscar, para entregarle el maletín que el puto seboso del bar le había dado antes dedesaparecer atolondradamente. Sólo sabía que ese alguien era una chica, y que debía llevar las uñas pintadas de un forma característica, inconfundible. A partir de ahí no le quedaba muy claro cuál era su papel, pero de todas formas aún tenía en su poder esa servilleta grasienta con un número anotado, por si había algún problema.
Algo olía mal. No sólo el hecho de las confusas instrucciones concernientes a la duración de su estancia en el hotel, ni en qué punto era necesaria su experiencia, su pericia (en definitiva, su persona) para entregar un miserable maletín. Eso no era trabajo para alguien como él, eso era un trabajo para cualquier primate avispado.
-¡Cambio de planes! -dijo en voz alta. Las señoras que tenía enfrente dieron un respingo, y dejaron por un momento de parlotear áridamente como llevaban haciendo todo el camino. Sonrió, se levantó, y se sentó enfrente de la pareja joven que había abandonado ya su actitud cariñosa. Sorprendidos, le miraron.
-¿Os interesa conseguir un par de noches de hotel a cambio de un favor?
Los chicos le miraban desconfiados, pero con interés. El sabor prematuro de la victoria le hacía ganar aplomo. |
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| (no subject) |
[Sep. 3rd, 2006|07:41 pm] |
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Se levantó de la cama y sujetó su cabeza hasta que dejó de dar vueltas y se enfocó en la camisa arrugada que había usado de pijama esa noche.
- Necesito bañarme en café - pensó mientras reconocía su casa como dentro de una burbuja etílica. Se arrodilló junto a la bañera e inclinándose hacia dentro metió la cabeza bajo la ducha muy fría mientras intentaba ordenar la noche anterior.
El tipo que le vigilaba bajo la lluvia, la cabina, Su voz, el bar, el otro tipo del bar... Sus peticiones se convirtieron en amenazas ante la pasividad de su interlocutor, aunque puede que la cara de asco que no pudo disimular a partir del quinto whisky también tuviera algo que ver.
Disolvió un espidifén en un vaso lleno de 7up y lo bebió de un trago haciendo una mueca de asco. Si ella lo hubiera visto ahora estaría riñéndole con esa firmeza cariñosa con que siempre conseguía manejarle. Pero ella ya no estaba. Y su conciencia no era suficientemente firme ni suficientemente cariñosa como para que la escuchara, ni siquiera tenía sus ojos verdes llenos de jazz y blues a partes iguales.
Se asomó por la ventana. Estaba amaneciendo y el sol asomaba la naricilla a través de la persiana de nubes que descargadas ya de su rabia flotaban como hebras de algodón hacia el sur.
El Sur. Se había prometido que si no era con ella no iría con nadie... Y sin embargo... Había acabado aceptando el trabajo que aquel hombre repugnante le ofreció la noche anterior. La cifra que había escrito en la servilleta de papel que aún conservaba en el bolsillo había acabado con todas sus convicciones. El desamor tenía su encanto, sí, pero alguien tenía que pagar las facturas... Y el casero no aceptaba lágrimas ni gemidos como pago, por muy sinceros que fueran.
Salió a la calle a la vez que el olor a pan recién hecho de la panadería de su calle. Fue hasta la estación y compró un billete de tren hacia su primer destino con la tarjeta de crédito que le había proporcionado aquel hombre al que no volvería a ver hasta el final de su misión. Hizo la maleta y se sentó a esperar que las horas pasaran torturándose por última vez - y esta vez iba en serio- por cada segundo sin ella. |
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| Hola ^^ |
[Jul. 11th, 2006|10:35 pm] |
¿Puedo, puedo puedo?
¿Vais por orden o algo? ¿Cómo funciona? |
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| Seguros de Vida Dacur. |
[Jul. 10th, 2006|12:28 am] |
[Anuncio leído en un periódico, esa misma mañana] Desconfía del futuro. Siempre a un paso de verlo, siempre llegando y dejando de existir continuamente. El pasado se desdibuja, cura heridas, pero sólo podemos tocarlo apenas con la memoria, no existe más que en fotos, en anotaciones en un diario. Abraza el presente, es lo único de lo que podemos estar seguros por completos de poseer, aunque sea de forma efímera. Contrata (etc)...
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Hasta cierto punto, podía asimilar y aceptar las afirmaciones acerca del futuro. Sin embargo, al leer la definición de pasado sentía como una náusea. Estamos hechos de presente, menuda mierda.
Desconfiaba del futuro, nunca se sintió amigo de pitonisas y afines. Pero eso de abrazar el presente, por Dios. Él que creía alimentarse de pasado, él que no sentía el pasado como una penicilina reparadora, sino más bien como un velo mitigador de pasiones. Y sin embargo ahí quedan las cicatrices. Sí, si algo existía de veras es el pasado. Lo demás eran juegos infantiles y desvaríos sentimentales. Pero él no tenía diarios, y eso le hacía crujirse las manos con nerviosismo mientras hilaba con dificultad las palabras.
"Menuda curda, hermano", dijo a su abrigo. Un instante después dormía a pierna suelta. |
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| (no subject) |
[Jun. 12th, 2006|10:46 pm] |
Me encanta la lluvia. Mirar como las gotas de lluvia deslizan por los cristales mientras estoy metida en la cama es una cosa que siempre me ha gustado. Me gustaba mucho más cuando estaba abrazada a él. Maldito Buddy, por qué te tuviste que ir dejandome tirada...y encima te llevaste todo mi dinero. No te perdonaré nunca, aunque siga enamorada de tí. Clarisse. Este tipo maloliente no dejaba de hablar y yo sólo podía pensar en ella. Podía haberse ido con cualquier tipo y me eligió a mí. Como cualquier hombre que está con una mujer hermosa yo no la merecía. Clarisse, una muesca más en mi cinturón, la última muesca que prometí marcar...me estoy haciendo viejo... |
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| You are the Boss |
[Jun. 12th, 2006|12:44 am] |
| [ | Current Mood |
| | curious | ] |
| [ | Current Music |
| | Dead Indeed - Nils Petter Molvaer | ] | A la luz de una cerveza todo se difracta, todo es gaussianamente dulce.
Miro de nuevo al tipo con cara de garduña que se ha sentado enfrente y no ha parado de hablar en los diez minutos que he pasado con él. No presto atención, aún estoy rumiando la extraña sensación de hace apenas un rato.
Tal vez la luz, el cansancio, los ojos irritados por el tabaco. Fue tan fácil asimilarla a ella, pero era imposible, en la puerta del local nombraban a una tal Katie. Y la voz, aunque claro.
Tras reponerme de la primera impresión y secarme el sudor de las manos, presté algo de atención al tipejo este que, sin saber muy bien por qué, me caía tremendamente mal. A ello contribuía el que chasqueara continuadamente la lengua, y que tuviera dos enormes circunferencias dibujadas en sus axilas. Además, poseía un olor bastante desagradable, como a cebolla agria, que superaba el umbral olfatorio impuesto por el ambiente del antro aquél.
Necesitaba beber, y no tenía tabaco, así que pensé que tal vez mereciera la pena escuchar lo que tenía que decirme a cambio de un par de cervezas más.
- Antes de nada, he de decirle que sí, es cierto que solía dedicarme a conseguir cosas. Pero le aviso que últimamente no soy capaz de encontrarme ni a mí mismo, así que me pida ahora ejercer de buscador de ancianas o de gatos de ancianas. Hace tiempo que cambié de trabajo, y créame, el arrastrar decisiones es algo que llevo practicando toda mi vida, y cada vez se me da peor. El futuro es una amante sarnosa. El puto f...
- No me ha escuchado. No vengo a pedirle que encuentre a nadie. Eso son ocupaciones menores, pasatiempos para el inspector Gadget. Vengo a proponerle un asunto de verdad.
Sonaba "You are the boss". Pero qué jodido sentido del humor tiene la vida. La cantante parecía un gato enfermo, ahora resultaba incluso divertido haber confundido unas manos con otras, las manos que aporrean sin compás el piano desafinado con las manos que en este momento sirven vino a otras manos, o reposan delicadamente en la almohada, pero nunca aquella voz de cacatúa, aquella blasfemia.
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| (no subject) |
[Jun. 11th, 2006|10:41 pm] |
El sitio es un tugurio, pero no hay mejor lugar de reunion para almas errantes y negocios oscuros, un lugar para recordar y para caer en el olvido, un lugar hecho para mí. Sin meditarlo mi mano si dirige hasta mi bolsillo izquierdo, extrae una foto, y la deja encima de la mesa. Es ella otra vez. En noches como esta, yo no descansaba en una silla rodeado de humo y música, estaba a su lado, en su casa, en su cama... una botella de cerveza aterriza suavemente encima de la foto. Levanto la cabeza, es el hombre de la cabina. - He oido que consigues cosas. - Su voz ya no parece de violador.Le arranco la cerveza de su mano grasienta y la termino de un trago. Sus pequeños ojitos se expanden y me miran nervisos. - ¿Quién te envia?. - No salgo en las paginas amarillas, no es fácil de encontrarme, pero este tipo me ha visto dos veces en una noche. No creo en las casualidades. Las luces del escenario se apagan. La música cesa. El local cae en el silencio y la oscuridad. Comienza una melodía. Una voz de mujer. Dos focos comienzan a recorrer el escenario hasta cruzarse e iluminar a la cantante. No puedo creerlo.Es ella. |
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| She walks in beauty |
[Jun. 11th, 2006|11:35 am] |
| [ | Current Mood |
| | okay | ] |
| [ | Current Music |
| | Nils Petter Molvaer - Solid Ether | ] |
"She walks in beauty, like the night Of cloudless climes and starry skies; And all that's best of dark and bright Meet in her aspect and her eyes..."
Poesía, triste alimento para las sombras con gabardina. Mi estómago ruge cual fiera corrupia. Necesito comer algo decente, busco un restaurante donde no me conozcan lo suficiente, y tal vez ...
Me siento en una esquina, oliendo a tabaco y a camello mojado.
En el tugurio había un concierto de blues. La música sonaba así...
"...Every evening after sundown As the light begins to fade I feel so low, but I just don't know Why these blues won't go away
Every evening after sundown As the light begins to fade I feel so low, but I just don't know Why these blues won't go away
It's the darkest hour Of the darkest night It's a million miles To the morning light
Can't get no sleep Don't know what to do
I've got those midnight blues" |
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| (no subject) |
[Jun. 10th, 2006|11:01 am] |
Vuelvo a pensar en ella. Yo sabía que no era un sueño, tiempo atras tuvo que existir una chica, una mujer a la que yo abrazaba y ella me devolvía los abrazos. Besos y caricias. Ella me pedía más besos, abrazos y caricias cada noche. No la importaba que yo salíera cada madrugada a ganarme la vida, ella me quería. Todo se acaba. Todo se acaba menos esta maldita lluvia. La cabina pro fín se queda vacía. Rebusco en mis bolsillos una moneda, mi última moneda. Comienzo a marcar y vuelvo a pensar en ella. Una voz dulce, calida, femenina suena al otro lado de la linea. No soy capaz de responder, yo que nunca he sentido miedo por nada, ahora estoy paralizado. La voz habla, dice que me conoce, sabe quien soy...no puedo soportarlo más y cuelgo. He gastado mi última moneda en llamarla y no he sido capaz de decirla nada. |
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| Fumar, dulce tregua. |
[Jun. 10th, 2006|09:10 am] |
El tiempo se disgrega en fractales, maldita lluvia, y aún sigo pensando en el sueño aquel en el cual ella era una copa y yo bebía en ella interminablemente.
Oigo gritos y pasos que resuenan en otras calles, en otros oídos, pero la lluvia, siempre la lluvia, esa manta floja. Tal vez sea mejor asumir mi papel de muerto y no llamarla jamás, pero entonces qué hacer con este tiempo y estas ganas de fumar.
Me dirijo lentamente hacia una cabina de teléfono (pero la lluvia, esa caricia sutil de hada enferma, esa araña) que, casualmente, está ocupada. La farola titilante bajo la cual me sitúo a esperar crea a mi alrededor un ambiente como de película en blanco y negro.
Pienso en todos los tópicos que empiezan a rodearme, si hasta el señor bajito que habla en susurros por el receptor tiene un aire como de violador nocturno; tal vez empiezo a necesitar unas horas de sueño. Enciendo otro cigarro, y esta doble sensación de idiota me hace soltar una carcajada. |
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| Inicio |
[Jun. 10th, 2006|02:34 am] |
Bueno, aquí os dejo un pequeño comienzo totalmente abierto, que lo continue alguien mejor que yo jejeje.
Llueve. Un relámpago ilumina el cielo el tiempo suficiente para divisar una silueta en la calle. Todo esta oscuro. La lluvia torrencial hace estragos en la ciudad, cortes de luz, tráfico colapsado...salir de casa es toda una aventura. Otro relámpago ilumina la calle el tiempo suficiente para poder observar la misma figura de días atrás, y poder miramos a los ojos, estudiandonos durante la leve fracción de tiempo. ¿Quién será? Sigue lloviendo, decido apartarme de la ventana. Hoy es el tercer día que viene a observarme. Enciendo un cigarrillo y vago hasta la cocina. El contenido de la nevera deja mucho que desear, dos latas de cerveza, cartón de leche y algunas latas de conserva. Llevo dos meses sin conseguir ningún trabajo y el dinero comienza a escasear. Fallé la última vez, y en mi trabajo un fallo es algo que no te puedes permitir, sobre todo si sigues vivo. Es mejor acabar en la cuneta que cometer un error. Vuelvo a la ventanta. El estraño ya se ha ido pero esta maldita lluvia sigue cayendo. Es hora de salir. Tomo mi sombrero y mi gabardina, siempre me húbiera gustado ser como Perry Mason, sólo me faltó vivir en los años treinta, estudiar derecho, tener exito y conseguir una guapa secretaria... |
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| Presentación |
[Jun. 10th, 2006|01:35 am] |
Freakonection nace a altas horas de la madrugada como lugar de reunion para todas aquellas mentes enfermas locas, entre otras cosas, por los blogs o livejournal. Se trata de una comunidad abierta, donde comenzaremos una historia y realizaremos entre todos, con unas normas básicas de convivencia. Normas: 1.- Modera tu lenguaje. Nada de insultos, racismo o cosas similares. Pornografía y palabras mal sonantes, las gustas, siempre que no se incumpla el punto 2 2.- Trata de seguir la historia, tratamos de hacer algo divertido, pero sin desmadrarse. 3.- En principio no hay censura, lo que escribas será publicado, siempre que se cumplan los dos primeros puntos.
4.- Como ves casi son las tres reglas de los robots... ahora debes irte a: http://www.frikitest.com/ realizar el test y publicar en tu espacio los resultados. Mínimo debes ser un "friki total", si no apruebas y escribes bien o mal seras admitido igualmente.
Estamos en desarrollo, por lo tanto el aspecto cambiará en unos días. |
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