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4) Sé breve y directo.
El lector de comic literalmente anda «con un ojo al gato, y otro al garabato», pues debe dividir su atención entre leer frases y ver dibujos. Si los textos rebasan a los dibujos, la lectura se vuelve cansada y es ya prosa ilustrada, no comic. A rasgos generales, los textos no deben rebasar un tercio del espacio de cada panel, así que por lo mismo, procura ser lo más breve y directo posible. La simpleza siempre funciona mejor, checa el ejemplo:

Aún si tus personajes tienen por rasgo particular ser muy parlanchines, procura siempre usar un lenguaje directo —se trata de que comuniques ideas, no que presumas tu retórica o tu lírica. Un error muy común, es la idea empírica de que a mayor complejidad, mayor contenido “artístico”...olvídate del arte literario, o mejor de plano ponte a escribir prosa o poesía, en vez de comics. Cada palabra cuenta, y todo lo que digas, puede volverse en tu contra.
Por supuesto, tampoco te vayas al extremo de ser excesivamente condensado y escueto. Para hacerte una idea, sin importar el formato, todos los globos de diálogo de todos los comics, en promedio, tienen capacidad para 140 o 150 golpes de texto a lo sumo —equivalente a 2 renglones de cuartilla, escritos a máquina standard o en computadora con letra courier a 12 puntos. Si lo que tu personaje tiene que decir supera ese límite, divide su comentario en 2 globos o de plano mete otro panel... es preferible meter una escena larga de parloteo entre personajes interactuando, a que apelmaces un discurso demasiado largo en un solo cuadro con personajes más estáticos que un títere de ventrílocuo.
5)Sé descriptivo —aunque no demasiado explicativo.
Por muy fotorrealista y fluido que sea el arte en un comic, al final son los diálogos los que siempre terminan compensando y ayudando a entender qué rayos sucede, de qué trata la historia o qué es exactamente lo que se supone el lector está viendo. Mediante los diálogos, es como uno se entera cómo se llama cada personaje, qué hace, qué lo motiva, qué olores y sonidos hay, etc.

Siempre es mejor dejar que el trazador sea quien muestre gráficamente a los personajes y situaciones, en vez de que tengas que explicarlo todo mediante frases o textos narrativos redundantes. Por decir algo, para demostrar que un villano es realmente maloso, es más efectivo verlo en una escena pateando cachorros o robándole dulces a un bebé, que desperdiciar secuencias de diálogos diciendo una y otra vez que el villano es un malvado.
Sin embargo, al escribir los diálogos, asegúrate de incluir toda la información que necesite el lector para entender la historia. Menciona y describe todo y sólo lo necesario para hacer avanzar la narración. Por ejemplo, si publicas a blanco y negro, y es importante que haya una pelota verde, asegúrate que un personaje mencione casualmente en un momento u otro, que la pelota es verde. Si realmente para efectos de la historia da lo mismo que la pelota sea roja o con puntos de colores, no pierdas tiempo describiendo eso, y aprovecha el espacio para otra cosa.
Así como los dibujos deben ser lo bastante secuenciados como para entenderse con claridad sin los textos, los diálogos leídos por su cuenta, deben también ofrecer una visión clara de lo que ocurre. Obviamente, ninguno de ambos —textos y dibujos— deben narrar por si solos toda la historia completa (si no, ni tiene chiste ponerlos juntos para que se complementen entre sí), pero siempre deben ser bastante claros y descriptivos en sus planteamientos narrativos.
Si tu historia es más o menos prolongada, procura ser también reiterativo con los detalles importantes a describir, como los nombres de personajes y lugares o situaciones clave —especialmente de un episodio a otro, si tu historia es seriada; nunca sabes si algún lector nuevo ingresará, literalmente, cuando la película ya está empezada. La repetición de información por supuesto, procura que sea lo más casual posible, para que tampoco aburras a nadie repitiendo las cosas como perico.
6)No abuses de los chistes y los textos en off.
Obviamente, a todo mundo le gusta algún comentario sagaz que haga memorables los momentos clave. Y con toda seguridad, te sabes muchas frases con gran potencial de hacer clásicas tus secuencias, pero a menos que estés haciendo una tira cómica, tampoco se trata de que metas más chistes y frases sarcásticas que en una rutina de stand-up comedy. Si metes demasiadas frases espontáneas, sólo lograrás gastar rápidamente tus recursos para las siguientes páginas o episodios, además de distraer mucho la atención del lector de lo que está sucediendo a cuadro.
Lo mismo va para los monólogos en cajas de texto —equivalentes al recurso de las voces en off del cine y la TV. Ciertamente, no hay nada más “artístico”, “profundo” o “cool” que un personaje narrando en primera persona, con aires existencialistas. Pero recuerda siempre, que en el comic, textos e imágenes deben cooperar y complementarse entre sí. Un discurso demasiado metafórico, retórico y azotado no sólo distrae de la acción, sino que incluso se siente como algo muy ajeno y distante, a veces al grado de obligarlo a uno a leer 2 veces el asunto (y no precisamente por profundo o interesante, sino una por leer el texto, y otra por ver las imágenes que no se vieron atentamente la primera vez). No exageres con la azotadez o el arte, para no hacer que los dibujos se sientan más como un estorbo que como un complemento.

Por otra parte, recuerda siempre que estás escribiendo diálogos, o sea, conversaciones entre mínimo 2 interlocutores. Aún si un personaje no está acompañado de nadie, cuando habla, lo hace dirigiéndose hacia él mismo o el lector, no nada más habla solo como quien nadie lo escucha, nomás por oírse cool.
Cuando alguien dialoga, es para que se le escuche y responda —hablando o reaccionando de algún modo, no importa cómo, pero esa es la intención. A través de esa dinámica, se construyen las acciones, se mantiene la atención, se conoce mejor a los personajes y se fomenta la gestación de ideas. Las frases demasiado agudas o melodramáticas son apersonales y en el mejor de los casos, no propician respuestas fuera de un «Ah, bueno, órale...» (en el peor de los casos, caen en poses e incoherencias de carácter, como es el caso de muchos malos actores y directores de cine que son ridículos involuntarios).
7) Busca tu propio estilo.
Los escritores, por regla general, siempre han de escribir sobre lo que conocen —y todo escritor, conoce más de lo que imagina. Por muy surreal que sea un personaje, sus reacciones serán las mismas que las de cualquier otra persona común, y eso determina la diferencia entre un buen y un mal trabajo de ficción. La mejor ficción, es la que tiene un firme reflejo de su realidad. Y la forma en que cada quién refleja la o su realidad, es lo que determina al estilo de cada artista en general —escritores incluidos.
Si sólo te dedicas a leer y estudiar comics y películas, es seguro que podrás escribir diálogos tan buenos o mejores que los que otros hacen. Pero entonces, no crearás nada diferente y original, pues sólo estarás interpretando o incluso copiando los estilos de alguien más. De antemano, siempre le debes al lector lo más original y propio que puedas lograr —ojo, no necesariamente lo mejor o lo más revolucionario al medio o género. Al final no se trata de si algo es bueno o malo, sino simplemente de lo más único para ganarte un lugar propio —lo demás, ya llega después, no te preocupes por ello ni dejes que sea tu prioridad al crear. De lo contrario, sólo serás la calca de la fotocopia de la imagen mal escaneada del plagio de alguien que posiblemente, tambien sólo copia a alguien más que sí aprendió el modo de escribir.
4) Sé breve y directo.
El lector de comic literalmente anda «con un ojo al gato, y otro al garabato», pues debe dividir su atención entre leer frases y ver dibujos. Si los textos rebasan a los dibujos, la lectura se vuelve cansada y es ya prosa ilustrada, no comic. A rasgos generales, los textos no deben rebasar un tercio del espacio de cada panel, así que por lo mismo, procura ser lo más breve y directo posible. La simpleza siempre funciona mejor, checa el ejemplo:
Aún si tus personajes tienen por rasgo particular ser muy parlanchines, procura siempre usar un lenguaje directo —se trata de que comuniques ideas, no que presumas tu retórica o tu lírica. Un error muy común, es la idea empírica de que a mayor complejidad, mayor contenido “artístico”...olvídate del arte literario, o mejor de plano ponte a escribir prosa o poesía, en vez de comics. Cada palabra cuenta, y todo lo que digas, puede volverse en tu contra.
Por supuesto, tampoco te vayas al extremo de ser excesivamente condensado y escueto. Para hacerte una idea, sin importar el formato, todos los globos de diálogo de todos los comics, en promedio, tienen capacidad para 140 o 150 golpes de texto a lo sumo —equivalente a 2 renglones de cuartilla, escritos a máquina standard o en computadora con letra courier a 12 puntos. Si lo que tu personaje tiene que decir supera ese límite, divide su comentario en 2 globos o de plano mete otro panel... es preferible meter una escena larga de parloteo entre personajes interactuando, a que apelmaces un discurso demasiado largo en un solo cuadro con personajes más estáticos que un títere de ventrílocuo.
5)Sé descriptivo —aunque no demasiado explicativo.
Por muy fotorrealista y fluido que sea el arte en un comic, al final son los diálogos los que siempre terminan compensando y ayudando a entender qué rayos sucede, de qué trata la historia o qué es exactamente lo que se supone el lector está viendo. Mediante los diálogos, es como uno se entera cómo se llama cada personaje, qué hace, qué lo motiva, qué olores y sonidos hay, etc.
Siempre es mejor dejar que el trazador sea quien muestre gráficamente a los personajes y situaciones, en vez de que tengas que explicarlo todo mediante frases o textos narrativos redundantes. Por decir algo, para demostrar que un villano es realmente maloso, es más efectivo verlo en una escena pateando cachorros o robándole dulces a un bebé, que desperdiciar secuencias de diálogos diciendo una y otra vez que el villano es un malvado.
Sin embargo, al escribir los diálogos, asegúrate de incluir toda la información que necesite el lector para entender la historia. Menciona y describe todo y sólo lo necesario para hacer avanzar la narración. Por ejemplo, si publicas a blanco y negro, y es importante que haya una pelota verde, asegúrate que un personaje mencione casualmente en un momento u otro, que la pelota es verde. Si realmente para efectos de la historia da lo mismo que la pelota sea roja o con puntos de colores, no pierdas tiempo describiendo eso, y aprovecha el espacio para otra cosa.
Así como los dibujos deben ser lo bastante secuenciados como para entenderse con claridad sin los textos, los diálogos leídos por su cuenta, deben también ofrecer una visión clara de lo que ocurre. Obviamente, ninguno de ambos —textos y dibujos— deben narrar por si solos toda la historia completa (si no, ni tiene chiste ponerlos juntos para que se complementen entre sí), pero siempre deben ser bastante claros y descriptivos en sus planteamientos narrativos.
Si tu historia es más o menos prolongada, procura ser también reiterativo con los detalles importantes a describir, como los nombres de personajes y lugares o situaciones clave —especialmente de un episodio a otro, si tu historia es seriada; nunca sabes si algún lector nuevo ingresará, literalmente, cuando la película ya está empezada. La repetición de información por supuesto, procura que sea lo más casual posible, para que tampoco aburras a nadie repitiendo las cosas como perico.
6)No abuses de los chistes y los textos en off.
Obviamente, a todo mundo le gusta algún comentario sagaz que haga memorables los momentos clave. Y con toda seguridad, te sabes muchas frases con gran potencial de hacer clásicas tus secuencias, pero a menos que estés haciendo una tira cómica, tampoco se trata de que metas más chistes y frases sarcásticas que en una rutina de stand-up comedy. Si metes demasiadas frases espontáneas, sólo lograrás gastar rápidamente tus recursos para las siguientes páginas o episodios, además de distraer mucho la atención del lector de lo que está sucediendo a cuadro.
Lo mismo va para los monólogos en cajas de texto —equivalentes al recurso de las voces en off del cine y la TV. Ciertamente, no hay nada más “artístico”, “profundo” o “cool” que un personaje narrando en primera persona, con aires existencialistas. Pero recuerda siempre, que en el comic, textos e imágenes deben cooperar y complementarse entre sí. Un discurso demasiado metafórico, retórico y azotado no sólo distrae de la acción, sino que incluso se siente como algo muy ajeno y distante, a veces al grado de obligarlo a uno a leer 2 veces el asunto (y no precisamente por profundo o interesante, sino una por leer el texto, y otra por ver las imágenes que no se vieron atentamente la primera vez). No exageres con la azotadez o el arte, para no hacer que los dibujos se sientan más como un estorbo que como un complemento.
Por otra parte, recuerda siempre que estás escribiendo diálogos, o sea, conversaciones entre mínimo 2 interlocutores. Aún si un personaje no está acompañado de nadie, cuando habla, lo hace dirigiéndose hacia él mismo o el lector, no nada más habla solo como quien nadie lo escucha, nomás por oírse cool.
Cuando alguien dialoga, es para que se le escuche y responda —hablando o reaccionando de algún modo, no importa cómo, pero esa es la intención. A través de esa dinámica, se construyen las acciones, se mantiene la atención, se conoce mejor a los personajes y se fomenta la gestación de ideas. Las frases demasiado agudas o melodramáticas son apersonales y en el mejor de los casos, no propician respuestas fuera de un «Ah, bueno, órale...» (en el peor de los casos, caen en poses e incoherencias de carácter, como es el caso de muchos malos actores y directores de cine que son ridículos involuntarios).
7) Busca tu propio estilo.
Los escritores, por regla general, siempre han de escribir sobre lo que conocen —y todo escritor, conoce más de lo que imagina. Por muy surreal que sea un personaje, sus reacciones serán las mismas que las de cualquier otra persona común, y eso determina la diferencia entre un buen y un mal trabajo de ficción. La mejor ficción, es la que tiene un firme reflejo de su realidad. Y la forma en que cada quién refleja la o su realidad, es lo que determina al estilo de cada artista en general —escritores incluidos.
Si sólo te dedicas a leer y estudiar comics y películas, es seguro que podrás escribir diálogos tan buenos o mejores que los que otros hacen. Pero entonces, no crearás nada diferente y original, pues sólo estarás interpretando o incluso copiando los estilos de alguien más. De antemano, siempre le debes al lector lo más original y propio que puedas lograr —ojo, no necesariamente lo mejor o lo más revolucionario al medio o género. Al final no se trata de si algo es bueno o malo, sino simplemente de lo más único para ganarte un lugar propio —lo demás, ya llega después, no te preocupes por ello ni dejes que sea tu prioridad al crear. De lo contrario, sólo serás la calca de la fotocopia de la imagen mal escaneada del plagio de alguien que posiblemente, tambien sólo copia a alguien más que sí aprendió el modo de escribir.

