La singularidad del arte en tiempos antiguos lo hizo limitado,y por lo tanto,se volvió un signo de status:sólo los ricos podían pagarlo (los más pudientes incluso 'compraban' a los artistas mismos bajo contratos de mecenazgo),sólo los más cultos podían interpretarlo y valorarlo.Y así,la creatividad artística se volvió el oro molido del pensamiento humano.Pero las cosas cambiaron con la Revolución Industrial y la cultura de masas.Cuando las reproducciones de las obras creativas no sólo se volvieron fieles sino idénticas —o incluso superiores técnicamente— a los originales,el valor de las obras artísticas cambió.Y así,hoy en día no hay ya tantos catedráticos de arte,pero abundan los coleccionistas y fans.Y hoy en día,más que mecenas,los artistas se asocian con agentes artísticos que ya no pagan sin cobrarse antes una comisión.En esta evolución,surgieron también un gran número de intermediarios directos e informales por igual,los cuales han convertido en un espejismo el principio de que existan obras 100% personales.
El cine,la TV,la radio,los comics,los magazines,la música y cualquier otra forma de expresión moderna,para bien o para mal,son obras grupales por simple necesidad técnica.Invariablemente implican la labor de varios colaboradores e intermediarios que,siendo justos,deberían compartir créditos autorales.No importa cuánto insista el medio del cine en hablar de que hay 'cine de autor',los directores a cotón requieren de un equipo técnico y de un reparto artístico,mínimo.Y lo mismo va para todos los demás medios —con editores,correctores de estilo,asistentes de dirección,maquetadores,productores,operadores,et
Para evitar complicaciones,el criterio usual para adjudicar créditos autorales se remite a reconocer preferencialmente a quien tuvo la idea inicial de una obra (el creador),o bien a quien le tocó coordinar la gestalt para que todos los involucrados actuaran con fluidez (el líder intelectual).Es en este 2º escenario cuando ocurre entonces que una obra no necesariamente pertenece a los creativos sino a las compañías —y por compañías entiéndase no sólo las entidades industriales o corporativas,sino los colectivos artísticos,los estudios,las comunas,etc.Más todavía:las audiencias en ocasiones integran compañías informales que controlan el rumbo de obras creativas en modos no menos eficientes.Existen muchos casos de personajes y obras de ficción que han sido alterados con el fin de actualizarlos o modernizarlos,pero al final vuelven a su punto inicial (vulgo:"clásico") por exigencia de parte del público (y viceversa:muchos remakes y actualizaciones existen por presión externa de ajustar las obras a las modas en boga).
De que existen quienes hacen su lucha por oponerse a la colectividad creativa y mantenerse lo más personal posible,los hay.Pero el entorno,estando predispuesto a las obras colectivas,no suele prestarles atención suficiente.Es entonces que invariablemente los creativos tienen la necesidad paradójica de afiliarse a alguna colectividad para darse a notar entre la multitud.Quien no se afilia a una moda o un movimiento artístico,colabora en una antología.Y quien no hace lo anterior,de menos se integra a una comunidad online donde todos son creadores,todos se entienden y todos son audiencia cautiva (con todos los vicios que eso implica).
El individualismo es un animal arrinconado que muerde y manotea a quien se le acerque.Se desconfía de la sola posibilidad de que el estilo o las ideas se 'comprometan' ante la necesidad de complacer a la colectividad.Pero las interconexiones colectivas son cada vez más complejas,y lo que parece una visión personal a veces es el estilo de una colectividad a la que el creativo pertenece incluso sin estar consciente de ello —a fin de cuentas,quien no se identifica con una cosa,lo hace con otra.En mercadotecnia es bien sabido que el éxito comercial no depende de los productos en sí,sino del modo en que se encaminan a un nicho de mercado.No por nada los refrescos carbonatados se anuncian sólo con niños y jóvenes,mientras que las botellas de agua apelan a yuppies vigoréxicos.
Las votaciones colectivas y 'democráticas',la lluvia de ideas,los jams,los cadáveres exquisitos...pensamientos y opiniones —y criterios— en conjunto.
Hoy en día,todo el mundo imita a alguien más.Detrás de cada individuo,hay una trayectoria de influencias sin acreditar y plagios traperos.Es inconcebible que alguien tenga una idea de manera individual.La experiencia cultural así lo demuestra,y ese es el criterio colectivo.Algunos lo toleran (si se identifican con el individuo) y otros lo denuncian (si se autonombran escépticos de la originalidad o peor,defensores del copyright).Pero invariablemente,los creativos individuales generan desconfianza.Al parecer todo mundo ha olvidado que no son las ideas las que hacen a una obra,sino el modo en que se expresan y el modo en que se combinan entre sí para adaptarse a un contexto dado.Aunque quizás existe la posibilidad de que toda resistencia a la masividad sea pura nostalgia romántica,y que la creatividad singular e individual,sea obsoleta para la cultura popular moderna.
- Status:
--- - Soundtrack:The Bottle Let Me Down - Merle Haggard


Comments
creo que es tema para extenderse aún mas
En esas dinámicas ahí ya más bien entramos en rollos de identidad:cuando más te identificas con una idea,más la aceptas como propia y más aceptas someterte a ella,independientemente de si haces labor en grupo o indivudualmente (y aquí conste también que muchas dinámicas de grupo no requieren que todo mundo colabore directamente entre sí,dado que mucha gente crea por su cuenta y ya luego se intrega a una colectividad).