¿Cuál Es La Situación Formal De Los Tradicionales Comics Seriados?
¿Porqué los creativos veteranos,y los analistas y críticos profesionales del comic no se preocupan (preocupamos) de que «Oh Dios,la industria del comic agoniza y/o ya se murió»?
Por que todo es más cíclico y estable que las Pastorelas navideñas,los Tenorios de Día de Muertos,y la presencia de Chespirito en la TV mexicana.
En los 30’s,el primer Boom del comic trajo la narrativa ‘seria’ de acción y aventura,distinta al entonces único género existente de humor caricaturizado.
En los 40’s,el Boom correspondiente perteneció a los superhéroes y la consolidación del formato de revista seriada (no magazine).
En los 50’s,el Boom implicó la diversificación de géneros (bélico,western,space-opera,monstruos gigantes,drama romántico,franquicias de otros medios,religión,sátira y celebridades,básicamente).
En los 60’s,el siguiente Boom trajo la Era Marvel,el comix y el comic para adultos “no pornográfico” (entrecomillado,considerando a las chavas sin ropa de la Heavy Metal,y la pornografía intelectual propia del comic dirigido a universitarios y profesionistas).
En los 70’s,el Boom subsecuente trajo los primeros movimientos a favor de los derechos autorales (principalmente,el derecho de exclusividad al copyright) y el comic social.
En los 80’s,el Boom que hubo fue el de la novela gráfica como formato narrativo,las tiendas de mercado directo y los macroeventos veraniegos.
En los 90’s,el Boom marcó la consagración de los sellos independientes y las iniciativas activistas,así como un breve apogeo comercial y crack del formato de revista equiparable al ascenso y caída de los negocios punto-com.Ah,sí,también surgió el Neocomicmex y bla-bla-bla.
Y así llegamos a la 1ª década del siglo XXI (no,niños,no se dice ni escribe los 00’s).Está de más obviar que el Boom cíclico le pertenece al manga,el webcomic,y a la novela gráfica como formato físico —como libros,pues.[1]
Ahora bien,la ley hinduísta del karma y el dharma,la taoísta del yin y el yang,y la física de causa y efecto,indica que no puede haber un boom sin un crack —y viceversa.Venga,baste con mencionar el McCarthysmo y el Seduction Of The Innocent;el Grim & Gritty;la propaganda política disfrazada de comic social;las portadas metalizadas;o la actual pérdida crónica y paulatina de lectores de series.
Éste último crack es el que trae apanicado a más de uno,por el efecto dominó que acarrea:sin una renovación y cultivo de la base de lectores,hay menos comics vendidos.Menos comics vendidos,son menos ganancias.Menos ganancias,son menos plazas laborales redituables.Menos oportunidades laborales,son menos creatividad y originalidad.Y así,se llega a la conclusión pseudo-Nietzcheniana (?!) de que «¡Corran:el comic se va a moriiiiiiiir!» o la de «¡Buuu-buuu...el comic está muerto!».
Ahora,ciertamente,la salida fácil es adoptar una actitud cínica,y olvidarse del crack actual de lectores:total,ya vendrá otro boom.Sin embargo,no por ello hay que caer en la indulgencia de ignorarlo por completo —ultimadamente,hablamos de reconocer y aprender de la experiencia histórica.
¿A qué viene entonces el crack y qué tanta seriedad merece?
Bueno,para empezar,hay que reconocer que si cada vez más lectores se inclinan al manga (y a los videojuegos,la TV y demás “cocos” que se están “robando” al público del comic),en buena medida,es por que los comics han perdido gran parte de su valor original como oferta de entretenimiento.
Hoy en día,los comics resultan bastante caros.Okey,la tinta y el papel no son baratos,y el precio de portada apenas es lo justo para cubrir la impresión y distribución,vale.Pero la cuestión es que,fuera del valor material inmediato,el valor de contenido y experiencia de esparcimiento es insuficiente,y eso hace que el lector típico se sienta timado de un modo u otro,y que incluso llegue al punto de no querer un comic ni regalado —baste con ver los ejemplares de sobran tras el Free Comic Book Day.
El caso es que un lector no busca comprar hojas en offset engrapadas sino historias para entretenerse un rato.Si el el entretenimiento no distrae o es demasiado breve,la historia se interpreta como malona,y el valor del comic como producto se decrementa drásticamente,tal vez no en lo económico,pero sí y mucho en su apreciación.
Un punto de reclamo usual,es el modo en que en comics actuales,a veces pasan hasta 4 episodios seriados para plasmar eventos que antes cabían perfectamente en 2 o 3 páginas.Así que hay una cierta noción bizarra de que a mayor precio,más eventos y acciones debería haber.Pero es importante notar que de ésto no tiene nada qué ver con chambonerías de parte de los autores,pues la tendencia hacia la narrativa cada vez más breve y decomprimida ya lleva un rato de existir,y no es única del comic,pues igual se ha dado en otros medios —a’i está el resurgimiento de los cortos cinematográficos,la popularidad del YuTubi,y la de las canciones sueltas en MP3 en oposición a los albums completos.No es defecto de nadie,así ha sido la evolución natural del gusto cultural:contenidos breves y simples.Y tan natural ha sido la tendencia,que por algo muchos narradores modernos se han amoldado a las antologías y el webcomic de a tira o página por vez.Claro que entonces también,tampoco es raro que entonces muchos lectores opten por esperarse al tomo recopilatorio,tanto para leer todo de un jalón,como para sentir más justificado el precio a pagar —y de ahí pues,el hilo negro del boom de las novelas gráficas,con su subsecuente prosperidad para las librerías y crisis para el mercado directo —el cual,cierto,también vende novelas gráficas,pero su bronca es que muchas tiendas de su circuito no cuentan con la infraestructura adecuada para almacenar libros o depender de ventas no tan inmediatas,como las de las revistas seriadas.
Hablando de la inmediatez de ventas,ese es otro de los obstáculos de las revistas seriadas en su relación valor-precio.Originalmente,los comics se imprimían en rotativa,usando papel corriente,lo que les permitía abatir costos.Dado este abaratamiento,los comics eran aceptados y utilizados como productos desechables,que se tiraban después de usarse...igual que las revistas y periódicos comunes,pues.Y de ahí también la lógica de la invención de los tomos recopilatorios:preservar las historias que más valían la pena —y el precio— en un formato duradero.
Hoy en día,es ya una exigencia común imprimir los comics en papeles satinados,y con separaciones de color digital.Ciertamente eso hace que los dibujos luzcan más y le da un valor adicional al comic,pero también incrementa los costos de producción.Y lo que no ayuda en nada,es que muchas series se están produciendo con el tomo compilatorio contemplado de antemano,lo que hace que las revistas sueltas pierdan identidad como historias,y se conviertan en simples teasers y trailers glorificados de lo que será la historia real:el libro.Por ese lado,muchos creativos no tienen ninguna culpa de diseñar sus historias acordemente:si se van a leer todas de corrido,no tiene caso desperdiciar recursos creando ganchos de suspenso exactamente cada 22 páginas.Tampoco hay demasiado caso en explicar o recapitular elementos de continuidad y suspensión de credibilidad dentro de cada historia,cuando se intuye y supone que el grueso de los lectores ya conocen las varias décadas de continuidad previa —dando lugar a que los crossovers se vuelvan o pornografía para continuistas o colecciones de hoyos narrativos que no hacen más que seguir devaluando el valor de las historias e inflacionando su costo.

Algo que suele mencionarse mucho dentro del tema general de las broncas crónicas del comic seriado,es la web,en términos de la redistribución no autorizada de archivos digitales [2] y la difusión de spoilers.Pero,seamos honestos y olvidemos las paranoicadas gratuitas:el que la raza busque descargar scans de revistas es lo que origina que éstas se estén vendiendo menos,sino que éstas se han vuelto tan costosas,que el público tiene razón en al menos buscar una muestra previa,antes de desperdiciar su dinero en algo que no le gustará.En ese sentido,las descargas gratuitas de hecho no sólo no frenan las ventas,por el contrario,las incentivan,al facilitar que la raza se exponga a propuestas nuevas (no por nada en mercadotecnia existe la estrategia de que al lanzar un producto nuevo,se repartan muestras gratis,en vez de vender directamente todo bajo el dogma de que «el público ya juzgará el nivel de manufactura»).
Y lo mismo va para los spoilers:en toda la narrativa escrita/impresa,esos nunca han importado para lo que es la experiencia de lectura,con excepción quizá de los finales.El ejemplo más inmediato son los balazos,slogans y sinopsis usadas en las preventas y solicitudes del mercado directo,sin olvidar las obligatorias entrevistas a los autores.Habrá quienes sí resientan enterarse de las tramas antes de leerlas,pero a la gran mayoría de los lectores asiduos les vale gorro,y muchas veces los spoilers sólo avivan más su interés —o morbo— por leer alguna historia en particular.Vuelta al caso de las series que se publican en tomo recopilatorio:el TPB sale cuando una buena parte del público no sólo ya leyó la serie,sino ya la reseñó y discutió por todos lados.Por ese lado tal vez valdría renegar un poco del comodinismo de muchos lectores,que realmente no están interesados en ser sorprendidos con cada vuelta de página,sino que se limitan únicamente a buscar opciones previamente probadas y aprobadas por alguien o algo más,repudiando los arriesgues y spoilers y buscando sólo técnicas y ejecuciones (dando lugar a la eterna falacia de que en las buenas historias sólo importa la depuración práctica en forma de colores digitales,achurados y texturas cubriendo cada milímetro cuadrado,y el hiperrealismo gráfico y dramático).
¿Es válido entonces decretar la triste muerte del formato seriado y el dominio triunfalista del webcomic y las novelas gráficas? No realmente,pues el formato,para bien o para mal continuará existiendo,así sea como mera curiosidad vintage o retro para apantallar audiencias nostálgicas (de por sí ya muchos fanboys compran series en base a pura nostalgia de personajes ¿Porqué no de formatos?).El formato aún tiene muchos usos prácticos para narrar historias,aunque claro,en tanto éstas se sepan adaptar bien para sacarle el mayor provecho a la presentación —después de todo,la Forma Sigue A La Función,y la función no nada más se limita a estilos o géneros,por mucha libertad creativa que valga.Sin embargo,tampoco por ello hay que aferrarse a preservar a las revistas seriadas si está visto que ya no sirven de modo tan universal como antes...digo,quién sabe,el próximo boom puede centrarse en algún nuevo uso práctico del formato,de un modo distinto al actual.Mientras tanto,lo único coherente por hacer,es tomar consciencia de la situación y actual de modo acorde.Después de todo,como dicen por ahí,el pesimista ve el vaso medio vacío,y el optimista lo ve medio lleno,pero sólo el práctico y consciente cae en cuenta que el vaso es demasiado grande para el líquido que le corresponde.
*****
-U!
Uriel A. Durán
Condado De Tenochcaburgo (Mex.,D.F.),Día Del Maestro 2008.
Por que todo es más cíclico y estable que las Pastorelas navideñas,los Tenorios de Día de Muertos,y la presencia de Chespirito en la TV mexicana.
En los 30’s,el primer Boom del comic trajo la narrativa ‘seria’ de acción y aventura,distinta al entonces único género existente de humor caricaturizado.
En los 40’s,el Boom correspondiente perteneció a los superhéroes y la consolidación del formato de revista seriada (no magazine).
En los 50’s,el Boom implicó la diversificación de géneros (bélico,western,space-opera,monstruos gigantes,drama romántico,franquicias de otros medios,religión,sátira y celebridades,básicamente).
En los 60’s,el siguiente Boom trajo la Era Marvel,el comix y el comic para adultos “no pornográfico” (entrecomillado,considerando a las chavas sin ropa de la Heavy Metal,y la pornografía intelectual propia del comic dirigido a universitarios y profesionistas).
En los 70’s,el Boom subsecuente trajo los primeros movimientos a favor de los derechos autorales (principalmente,el derecho de exclusividad al copyright) y el comic social.
En los 80’s,el Boom que hubo fue el de la novela gráfica como formato narrativo,las tiendas de mercado directo y los macroeventos veraniegos.
En los 90’s,el Boom marcó la consagración de los sellos independientes y las iniciativas activistas,así como un breve apogeo comercial y crack del formato de revista equiparable al ascenso y caída de los negocios punto-com.Ah,sí,también surgió el Neocomicmex y bla-bla-bla.
Y así llegamos a la 1ª década del siglo XXI (no,niños,no se dice ni escribe los 00’s).Está de más obviar que el Boom cíclico le pertenece al manga,el webcomic,y a la novela gráfica como formato físico —como libros,pues.[1]
Ahora bien,la ley hinduísta del karma y el dharma,la taoísta del yin y el yang,y la física de causa y efecto,indica que no puede haber un boom sin un crack —y viceversa.Venga,baste con mencionar el McCarthysmo y el Seduction Of The Innocent;el Grim & Gritty;la propaganda política disfrazada de comic social;las portadas metalizadas;o la actual pérdida crónica y paulatina de lectores de series.
Éste último crack es el que trae apanicado a más de uno,por el efecto dominó que acarrea:sin una renovación y cultivo de la base de lectores,hay menos comics vendidos.Menos comics vendidos,son menos ganancias.Menos ganancias,son menos plazas laborales redituables.Menos oportunidades laborales,son menos creatividad y originalidad.Y así,se llega a la conclusión pseudo-Nietzcheniana (?!) de que «¡Corran:el comic se va a moriiiiiiiir!» o la de «¡Buuu-buuu...el comic está muerto!».
Ahora,ciertamente,la salida fácil es adoptar una actitud cínica,y olvidarse del crack actual de lectores:total,ya vendrá otro boom.Sin embargo,no por ello hay que caer en la indulgencia de ignorarlo por completo —ultimadamente,hablamos de reconocer y aprender de la experiencia histórica.
¿A qué viene entonces el crack y qué tanta seriedad merece?
Hoy en día,los comics resultan bastante caros.Okey,la tinta y el papel no son baratos,y el precio de portada apenas es lo justo para cubrir la impresión y distribución,vale.Pero la cuestión es que,fuera del valor material inmediato,el valor de contenido y experiencia de esparcimiento es insuficiente,y eso hace que el lector típico se sienta timado de un modo u otro,y que incluso llegue al punto de no querer un comic ni regalado —baste con ver los ejemplares de sobran tras el Free Comic Book Day.
El caso es que un lector no busca comprar hojas en offset engrapadas sino historias para entretenerse un rato.Si el el entretenimiento no distrae o es demasiado breve,la historia se interpreta como malona,y el valor del comic como producto se decrementa drásticamente,tal vez no en lo económico,pero sí y mucho en su apreciación.
Un punto de reclamo usual,es el modo en que en comics actuales,a veces pasan hasta 4 episodios seriados para plasmar eventos que antes cabían perfectamente en 2 o 3 páginas.Así que hay una cierta noción bizarra de que a mayor precio,más eventos y acciones debería haber.Pero es importante notar que de ésto no tiene nada qué ver con chambonerías de parte de los autores,pues la tendencia hacia la narrativa cada vez más breve y decomprimida ya lleva un rato de existir,y no es única del comic,pues igual se ha dado en otros medios —a’i está el resurgimiento de los cortos cinematográficos,la popularidad del YuTubi,y la de las canciones sueltas en MP3 en oposición a los albums completos.No es defecto de nadie,así ha sido la evolución natural del gusto cultural:contenidos breves y simples.Y tan natural ha sido la tendencia,que por algo muchos narradores modernos se han amoldado a las antologías y el webcomic de a tira o página por vez.Claro que entonces también,tampoco es raro que entonces muchos lectores opten por esperarse al tomo recopilatorio,tanto para leer todo de un jalón,como para sentir más justificado el precio a pagar —y de ahí pues,el hilo negro del boom de las novelas gráficas,con su subsecuente prosperidad para las librerías y crisis para el mercado directo —el cual,cierto,también vende novelas gráficas,pero su bronca es que muchas tiendas de su circuito no cuentan con la infraestructura adecuada para almacenar libros o depender de ventas no tan inmediatas,como las de las revistas seriadas.
Hablando de la inmediatez de ventas,ese es otro de los obstáculos de las revistas seriadas en su relación valor-precio.Originalmente,los comics se imprimían en rotativa,usando papel corriente,lo que les permitía abatir costos.Dado este abaratamiento,los comics eran aceptados y utilizados como productos desechables,que se tiraban después de usarse...igual que las revistas y periódicos comunes,pues.Y de ahí también la lógica de la invención de los tomos recopilatorios:preservar las historias que más valían la pena —y el precio— en un formato duradero.
Hoy en día,es ya una exigencia común imprimir los comics en papeles satinados,y con separaciones de color digital.Ciertamente eso hace que los dibujos luzcan más y le da un valor adicional al comic,pero también incrementa los costos de producción.Y lo que no ayuda en nada,es que muchas series se están produciendo con el tomo compilatorio contemplado de antemano,lo que hace que las revistas sueltas pierdan identidad como historias,y se conviertan en simples teasers y trailers glorificados de lo que será la historia real:el libro.Por ese lado,muchos creativos no tienen ninguna culpa de diseñar sus historias acordemente:si se van a leer todas de corrido,no tiene caso desperdiciar recursos creando ganchos de suspenso exactamente cada 22 páginas.Tampoco hay demasiado caso en explicar o recapitular elementos de continuidad y suspensión de credibilidad dentro de cada historia,cuando se intuye y supone que el grueso de los lectores ya conocen las varias décadas de continuidad previa —dando lugar a que los crossovers se vuelvan o pornografía para continuistas o colecciones de hoyos narrativos que no hacen más que seguir devaluando el valor de las historias e inflacionando su costo.
Algo que suele mencionarse mucho dentro del tema general de las broncas crónicas del comic seriado,es la web,en términos de la redistribución no autorizada de archivos digitales [2] y la difusión de spoilers.Pero,seamos honestos y olvidemos las paranoicadas gratuitas:el que la raza busque descargar scans de revistas es lo que origina que éstas se estén vendiendo menos,sino que éstas se han vuelto tan costosas,que el público tiene razón en al menos buscar una muestra previa,antes de desperdiciar su dinero en algo que no le gustará.En ese sentido,las descargas gratuitas de hecho no sólo no frenan las ventas,por el contrario,las incentivan,al facilitar que la raza se exponga a propuestas nuevas (no por nada en mercadotecnia existe la estrategia de que al lanzar un producto nuevo,se repartan muestras gratis,en vez de vender directamente todo bajo el dogma de que «el público ya juzgará el nivel de manufactura»).
Y lo mismo va para los spoilers:en toda la narrativa escrita/impresa,esos nunca han importado para lo que es la experiencia de lectura,con excepción quizá de los finales.El ejemplo más inmediato son los balazos,slogans y sinopsis usadas en las preventas y solicitudes del mercado directo,sin olvidar las obligatorias entrevistas a los autores.Habrá quienes sí resientan enterarse de las tramas antes de leerlas,pero a la gran mayoría de los lectores asiduos les vale gorro,y muchas veces los spoilers sólo avivan más su interés —o morbo— por leer alguna historia en particular.Vuelta al caso de las series que se publican en tomo recopilatorio:el TPB sale cuando una buena parte del público no sólo ya leyó la serie,sino ya la reseñó y discutió por todos lados.Por ese lado tal vez valdría renegar un poco del comodinismo de muchos lectores,que realmente no están interesados en ser sorprendidos con cada vuelta de página,sino que se limitan únicamente a buscar opciones previamente probadas y aprobadas por alguien o algo más,repudiando los arriesgues y spoilers y buscando sólo técnicas y ejecuciones (dando lugar a la eterna falacia de que en las buenas historias sólo importa la depuración práctica en forma de colores digitales,achurados y texturas cubriendo cada milímetro cuadrado,y el hiperrealismo gráfico y dramático).
¿Es válido entonces decretar la triste muerte del formato seriado y el dominio triunfalista del webcomic y las novelas gráficas? No realmente,pues el formato,para bien o para mal continuará existiendo,así sea como mera curiosidad vintage o retro para apantallar audiencias nostálgicas (de por sí ya muchos fanboys compran series en base a pura nostalgia de personajes ¿Porqué no de formatos?).El formato aún tiene muchos usos prácticos para narrar historias,aunque claro,en tanto éstas se sepan adaptar bien para sacarle el mayor provecho a la presentación —después de todo,la Forma Sigue A La Función,y la función no nada más se limita a estilos o géneros,por mucha libertad creativa que valga.Sin embargo,tampoco por ello hay que aferrarse a preservar a las revistas seriadas si está visto que ya no sirven de modo tan universal como antes...digo,quién sabe,el próximo boom puede centrarse en algún nuevo uso práctico del formato,de un modo distinto al actual.Mientras tanto,lo único coherente por hacer,es tomar consciencia de la situación y actual de modo acorde.Después de todo,como dicen por ahí,el pesimista ve el vaso medio vacío,y el optimista lo ve medio lleno,pero sólo el práctico y consciente cae en cuenta que el vaso es demasiado grande para el líquido que le corresponde.
-U!
Uriel A. Durán
Condado De Tenochcaburgo (Mex.,D.F.),Día Del Maestro 2008.
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^_^ - Soundtrack:I Don't Like Mondays - The Boomtown Rats


Comments
2.-Breve aclaración de definiciones:el término de piratería es incorrecto:nadie está falsificando los comics,y más todavía,casi nadie está lucrando directamente con ellos o reclamándolos como de su propiedad intelectual.