Debí postear ésto desde ayer por la mañana,pero por un lado se me atravesó la updateada institucional de cada quincena,y por otro he andado con los deadlines medio encimados.Pero el caso es que Ollie Johnston se murió.

Y aquí obviamente la multitud se pone de pie para gritar «¿Y ese vetarro quién es?»
Pues nada,que era el último de los llamados 9 Viejos de los estudios Disney,uno de los 9 animadores clave que desarrollaron el house-style de los estudios Disney,y los elevaron al nivel de mejor estudio de animación del mundo.
Y aquí obviamente es donde rezongarán los otaku del anime,y los perennes poseurs del libre-pensamiento que aún no superan la propaganda amarillista del 'Para Leer Al Pato Donald'.Allá ellos y sus obsesiones que los traen como caballos de tiro,imposibilitados de ver a ningún otro lado que no sea adelante,y creer que son felices por jalar una carreta y recibir latigazos.
Bueh,para acabar de explicar la importancia de la obra de Ollie Johnston,mejor reproduciré el comunicado de prensa/obituario que sacó la Disney:
Nota y seguimiento de tributos en Cartoon Brew:
cartoonbrew.com/disney/ollie-johnston-19 12-2008
Y aquí obviamente la multitud se pone de pie para gritar «¿Y ese vetarro quién es?»
Pues nada,que era el último de los llamados 9 Viejos de los estudios Disney,uno de los 9 animadores clave que desarrollaron el house-style de los estudios Disney,y los elevaron al nivel de mejor estudio de animación del mundo.
Y aquí obviamente es donde rezongarán los otaku del anime,y los perennes poseurs del libre-pensamiento que aún no superan la propaganda amarillista del 'Para Leer Al Pato Donald'.Allá ellos y sus obsesiones que los traen como caballos de tiro,imposibilitados de ver a ningún otro lado que no sea adelante,y creer que son felices por jalar una carreta y recibir latigazos.
Bueh,para acabar de explicar la importancia de la obra de Ollie Johnston,mejor reproduciré el comunicado de prensa/obituario que sacó la Disney:
Ollie Johnston, uno de los más grandes animadores/directoresen la historia de la animación y último miembro sobreviviente del grupo de élite de Walt Disney de pioneros de la animación conocidos afectuosamente como los "9 Viejos", falleció por causas naturales en una facilidad de cuidados intensivos en Sequim, Washington, el lunes 14 de abril. Tenía 95 años de edad. Durante su carrera estelar de 43 años en los Walt Disney Studios, aportó animación y dirección inspiradas a films clásicos como "Blanca Nieves y Los 7 Enanos", “Pinocho”, “Fantasía”, “La Canción Del Sur”, “Cenicienta”, “Alicia En El País De Las Maravillas”, “Peter Pan” “La Dama y El Vagabundo”, “La Bella Durmiente”, “La Espada En La Piedra”, “Mary Poppins”, “El Libro De La Selva”, “Robin Hood”, “Bernardo y Bianca”, y “El Zorro y El Sabueso”.
En adición a sus logros como animador y director de animación, Johnston (en colaboración con su amigo de toda la vida y colega Frank Thomas) escribió cuatro libros sobresalientes: Disney Animation: The Illusion of Life, Too Funny for Words, Bambi: The Story and the Film, y The Disney Villain. Johnston y Thomas fueron también el tema del conmovedor documental de 1995 “Frank & Ollie”, escrito y dirigido por el hijo de Frank, Theodore ‘Ted’ Thomas. En noviembre de 2005, Johnston se convirtió en el primer animador en recibir la medalla National Medal of Arts en una ceremonia en la Casa Blanca.
Detrás de todo gran personaje animado hay un gran animador y en el caso dealgunas de las más queridas creaciones de la Disney, fue Johnston quien sirvió como el actor con el lápiz. Algunos ejemplos incluyen la frenética recitación de Tambor (en “Bambi”) sobre “comer plantas” o la nariz de Pinocho creciendo cuando le miente al Hada Azul, y los jugueteos musicales de Mowgli y Baloo mientras cantan “Lo Más Vital” en “El Libro De La Selva”. Johnston metió su mano en todos éstos, y trabajó con otros favoritos como el conejo Brer, el Sr. Smee, las hadas de “La Bella Durmiente”, las centauresas en “Fantasía”, el Príncipe Juan y Sir Hiss (”Robin Hood”), Orville el albatros (”Bernardo y Bianca”), y más de uno de los “101 Dálmatas”.
Nacido en Palo Alto, California el 31 de octubre de 1912, Johnston asistió a la primaria de Stanford, donde su padre era profesor de lenguas romances. Sus habilidades artísticas se hicieron cada vez más evidentes mientras asistía a la Palo Alto High School y más tarde en la carrera de artes en la universidad de Stanford.
Durante su último año en la carrera, Johnston fue a Los Angeles a estudiar con Pruett Carter en el Chouinard Art Institute. Fue durante este tiempo que Disney lo contactó y, tras sólo una semana de entrenamiento, se unió a su estudio en 1935. El joven artista inmediatamente se cautivó por el espíritu Disney y descubrió que podía expresarse de modo único en esta nueva forma de arte.
En la Disney, el primer trabajo de Johnston fue hacer imágenes intermedias en el corto “Mickey’s Garden”. Al año siguiente, fue promovido a animador aprendiz, trabajando con Fred Moore en cortos como “Pluto’s Judgement Day” y “Mickey’s Rival.”
Johnston hizo su debut como animador en un largometraje con “Blanca Nieves y Los 7 Enanos”. Posterior a eso, trabajó en “Pinocho” y en virtualmente cada clásico animado de Disney que siguió. Uno de los logros que más le enorgullecía fue el film de 1942, “Bambi”, donde impulsó el arte de animación a nuevas alturas al representar realismo animal. Johnston fue uno de los 4 supervisores de animación en esa película.
Para su siguiente trabajo, “La Canción del Sur” (1946), Johnston se convirtió en director de animación y así fungió en casi todas las películas posteriores. Tras completar la animación inicial y diseño de personajes en “El Zorro y El Sabueso”, el animador veterano se retiró oficialmente en enero de 1978, para dedicarse a escribir, dar conferencias y consultorías.
Su primer libro, Disney Animation: The Illusion of Life, escrito con Frank Thomas, se publicó en 1981 y está considerado como el tomo definitivo sobre la aproximación de la Disney al entretenimiento y la animación. En 1987, su segundo libro, Too Funny For Words, ofreció visiones adicionales al estilo único del estudio para el humor visual. Un recuento visual detallado y anecdótico de la filmación de “Bambi”, Walt Disney’s “Bambi”: The Story y the Film, la tercera colaboración de Thomas y Johnston, se publicó en 1990. The Disney Villains, una fascinante mirada a los personajes que las audiencias aman odiar, fue escrito por el dúo en 1993.
En adición a ser uno de los más notables animadores de la historia de Disney, Johnston fue considerado uno de los más grandes entusiastas de los trenes del mundo. El patio trasero de su hogar en Flintridge, California, albergó una de las mejores vías en miniatura hechas a mano. Aún más impresionante era la locomotora antigua a tamaño real que por muchos años corrió en su casa de veraneo en Julian, cerca de San Diego. Johnston tuvo una última oportunidad de conducir su tren en una ceremonia especial en su honor en Disneyland en mayo de 2005.
El animador pionero fue honrado por el estudio en 1989 con un premio Disney Legends. En 2003, la Academia le otorgó a él (y a Frank Thomas) un tributo especial, “Frank & Ollie: Drawn Together”, en Beverly Hills.
Johnston y Thomas fueron cariñosamente caricaturizados, e incluso proporcionaron sus propias voces, en dos películas animadas dirigidas por Brad Bird, “El Gigante De Hierro”, y “Los Increíbles”.
Johnston se mudó de su residencia en California a una facilidad de cuidados intensivos en Sequim, Washington en marzo de 2006 para estar cerca de su familia. Le sobreviven dos hijos: Ken Johnston y su esposa Carolyn, y Rick Johnston y su esposa Teya Priest Johnston. Su amada esposa de 63 años, Marie, falleció en mayo de 2005. El funeral será privado. En sustitución de flores, la familia sugiere donativos a CalArts (calarts.com), el World Wildlife Fund (worldwildlife.org), o el National Resources Defense Council (nrdc.org). El estudio planea una celebración a su vida cuyos detalles serán anunciados próximamente.
Nota y seguimiento de tributos en Cartoon Brew:
cartoonbrew.com/disney/ollie-johnston-19
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